
El mítico sedán no fue un simple auto, sino que se convirtió en una leyenda para el mercado argentino

Las bisagras de las puertas, el capot y el baúl soportan mucho esfuerzo y suelen acumular suciedad que actúa como una lija.
¿Escuchás un roce de gomas cuando pasás por un bache? Eso pasa porque los burletes están resecos. Además de causar ruido, una goma reseca permite que entre agua o aire (ese molesto silbido en la ruta).
Si sentís que a la ventana le cuesta subir o hace un chirrido al bajar, el problema está en las guías de goma laterales.

No solo hay que limpiar el auto, también tenés que estar en estos pequeños detalles que hacen a la experiencia de manejo diaria. Realizar este mantenimiento una o dos veces al año es suficiente para proteger las piezas del desgaste y, sobre todo, para disfrutar del silencio dentro del habitáculo.










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